Biografía de Padma Sambhava

Biografía de Padma Sambhava

" En este sitio se describe la biografía del Buda Padma Sambhava
en un idioma sencillo y entendible para todo aquel que esté interesado en conocerlo.
Dentro de su vida, encontramos claves espirituales muy
importantes para poder asimilar sus enseñanzas.
Padma Sambhava es nuestro Guru Interno.
De su mano vamos subiendo por la espiral ascendente.
A él le debemos nuestro crecimiento espiritual.
Gracias por visitar este sitio. Namaskar "

sábado, 5 de abril de 2014

Las 32 marcas o cualidades superiores de un buda



Donde quiera exista la conciencia omnisciente de un Buda, así también la colección de sus formas iluminadas. Esto se debe a que el cuerpo y la conciencia de tal ser son inseparables y por ello la colección de sus formas iluminadas saturan a todo el espacio. Un Buda puede manifestar simultáneamente un número infinito de emanaciones, las cuales pueden parecer ser formas físicas. Sin embargo, éstas formas no son el resultado de la mera colección de átomos y moléculas, sino consecuencia de una gran acumulación de potenciales positivos y sabiduría. Sus formas parasen ser físicamente tangibles, como el cielo, más en realidad no lo son.

Cuando un ser de ésta naturaleza manifiesta sus formas supremas de emanación, ellas expresan las 32 marcas mayores y las 80 menores de un ser plenamente iluminado. Cada uno de estos signos, es resultado de comportamientos constructivos ejecutados en vidas pasadas. De hacernos concientes de éstas características físicas, podremos orientar a nuestras vidas, en la dirección positiva y seguro que nos muestran.

Las 32 marcas mayores de un Buda son el medio que indica la presencia de un gran ser o persona (Mahapurusha), mientras que las 80 marcas menores sirven como medios para establecer impresiones positivas en la conciencia de otros.

Las características físicas de un Buda poseen signos de excelencia que evidencian su corazón compasivo y su profunda sabiduría. A menudo, dentro de la tradición budista se afirma, que tan solo ver la representación pictórica de tal ser es suficiente para llenarnos de un sentimiento de paz, ausente de toda forma de apego.

Las 32 cualidades superiores de un Buda:

1. En la palma de sus manos y sus pies, se encuentra la impresión de la rueda del Dharma de mil rayos, tan claramente delineada como si estuviera tallada en marfil. Estas marcas son tan nítidas que pueden ser vistas a distancia. Un Buda camina como si flotara en el aire, nunca dañando o perturbando a las criaturas que moran en la tierra. A pesar de que sus pies nunca tocan la tierra, éstos en ella dejan impresa, la huella de la rueda del Dharma.

La causa de esta extraordinaria característica y facultad física, es el haber siempre bienvenido y acompañado a sus mentores espirituales, así como haber mostrado una actitud altruista, centrada en ofrecer sus servicios y auxilios a todos lo que lo necesitaran. Esta es la razón por la que dentro de la cultura tradicional budista, al discípulo encontrarse con sus mentores espirituales, los recibe y escolta con una vara de incienso prendida, más tarde guiándolos, de la misma manera, a sus aposentos.

2. Como resultado de haber cumplido y respetado los votos de la liberación individual, el mantenerse en un estado de plena atención y desasociarse de toda forma de confusión, la piel de las plantas de los pies de un Buda es tan suave y lisa como la concha de una tortuga.

3. Como producto de haber practicado por eones, las cuatro acciones de influencia positiva que concilian y atraen a otros (ser generoso, hablar de forma agradable, actuar y vivir de forma significativa), un Buda manifiesta entre los dedos de sus manos y pies una telambre de luminosidad.

Como recordatorio de éstos signos, en la práctica ritual cotidiana, mantenemos los dedos de nuestras manos en el gesto de la plegaria, ligeramente abiertos y colocamos nuestras manos firmes y rectas en el suelo al hacer postraciones.

4. Debido a que a lo largo de sus infinitas vidas, un Buda ha sido generoso con todos los seres, dándoles alimento y bebida, su piel sin importar la edad, carece de arrugas y es tan suave como las manos de un niño lactante.

5. Como resultado de su generosidad material al ofrecerle vestimentas y ornamentos a los distintos seres, la piel en siete partes de su cuerpo (empeines, dorso de las manos, hombros, codos y rodillas) se encuentra ligeramente redondeada y levantada.

6. Como resultado de haber protegido y salvado del sacrificio a muchos animales, recibe una larga vida y las raíces de las uñas de sus manos y pies son extremadamente largas.

7. El talón de sus pies presenta un pequeña protuberancia. Esto es el resultado de haber hecho hasta lo imposible para ayudar sinceramente a otros, salvar sus vidas y darles comodidad.

Existe una antigua historia budista para explicar esto. Se dice que en una de sus previas vidas, el Buda renació como una tortuga gigante que vivía en las profundidades del mar. En una ocasión salvó la vida de unos marineros que habían naufragado, invitándoles a que se tomaran de su caparazón para así conducirles a la playa. Al llegar a ésta, como resultado de su esfuerzo y agotamiento, se vio imposibilitada a regresar al mar. Miles de insectos aprovecharon la circunstancia para trepársele al caparazón y devorarla. Con espíritu altruista, la tortuga decidió no presentar resistencia alguna, haciendo un último esfuerzo y zambulléndose en el mar. Por el contrario, permitió que los insectos consumieran su carne para así poder sobrevivir.

8. El cuerpo de un Buda es erguido, recto y de siete codos de alto, ya que por eones se ha abstenido de tomar la vida de otros seres.

9. Como resultado de la práctica de las seis actitudes de largo alcance (paramitas: generosidad, paciencia, moralidad, entusiasmo perseverante, concentración y sabiduría), los codos y rodillas de un buda son redondeados y suaves.

10. El bello corporal de un Buda crece hacia arriba, debido a su compromiso con la ejecución de prácticas constructivas y su capacidad para inspirar a otros a hacer lo mismo.

11. Los muslos de un Buda son bien torneados, fuertes y esbeltos como los de un antílope, debido a su admiración y maestría de la medicina, astrología, las artes y los oficios así como el uso de éstas habilidades para beneficio de otros.

12. Como resultado de practicar la generosidad hacia todos los seres, al ofrecerles alimento y sustento, los brazos de un Buda son extremadamente largos. Al sentarse con las piernas entre cruzadas y con los codos a su lado, sus manos cubren sus rodillas y sus dedos pueden tocar su asiento.

13. Su sexo se encuentra resguardado y oculto, como resultado de haber respetado sus votos de secrecía y no haber revelado lo que era confidencial.

14. La piel de un Buda es dorada y luminosa, como producto de haberle ofrecido asientos suaves y cómodos a todos los seres.

15. De la misma manera, su piel es fina y ausente de manchas, como el oro purificado libre de todo tipo de impurezas. Esto es el resultado de atender las necesidades de casa y cobijo de los más necesitados.

16. El bello corporal de un Buda se enrosca en el sentido de las manecillas del reloj, con un cabello naciendo de cada poro. Esto es el resultado de haberse liberado de toda distracción mental, excesivas ocupaciones y confusión.

17. En su entrecejo presenta un cabello blanco enjoyado, apretadamente enroscado en el sentido de las manecillas del reloj. Al ser tirado de la punta, éste se extiende por una gran distancia y al liberarlo, retorna naturalmente a su posición original.

Este signo, uno de los más difíciles de obtener, es el producto de haber servido a sus superiores con devoción – padres, maestros, mayores, mentores espirituales, abades etc. – y haberles respetado, considerándoles como su joya más preciada. También es un signo que aparece al haber ayudado a otros a obtener renacimientos afortunados dentro del samsara o existencia cíclica. Al hacer postraciones, tocamos nuestra frente con nuestras manos colocadas en el gesto de la plegaria, para así significar nuestro deseo de obtener este signo.

18. El torso superior de un Buda se ensancha como el de un león. Esto emana de nunca haber humillado o hecho menos a otros, independientemente de su posición, poder o situación económica. A su vez adviene, de nunca haber criticado la religión de otros así como nunca haber maltratado a alguien en público o privado.

19. La parte superior de los hombros de un Buda es redondeada y se encuentra bien conectada a su cuello. La red de sus venas no es visible, esto es resultado de haber expresado su reconocimiento y apreciación a todos los seres en vidas pasadas, nunca criticar negativamente el físico de otros, reconocer los esfuerzos de los demás, emitir palabras de estímulo y reconocimiento, así como alabar las virtudes de los que le rodean.

20. El área entre los huesos de la clavícula y los hombros de un Buda es redondeada, carnosa y llena. Esto es producto de haber otorgado en vidas pasadas a todos los seres, medicinas y sustancias nutritivas.

21. Un Buda posee una facultad gustativa especial. Sin importar lo que coma, le es agradable y delicioso. Esto es el resultado de haber cuidado de viejos, enfermos y en especial de aquellos que los demás encuentran ofensivos y repulsivos

22. El cuerpo de un ser despierto es tan estable y bien proporcionado como el de un árbol de bodhi plenamente maduro. Esto adviene de haber construido e inspirar a otros a construir, jardines y parques públicos para el disfrute de todos.

23. En la coronilla de su cabeza, los Budas presentan una protuberancia redonda hecha de carne radiante, la cual se enrosca en el sentido de las manecillas del reloj. Se dice que cuando se la ve de lejos, ésta aparenta no ser más grande que cuatro dedos colocados sobre la coronilla de la cabeza, más al examinarla de cerca, se torna imposible divisar su fin. Este es uno de los signos más difíciles de adquirir y es el resultado de haber siempre visualizado a sus maestros sobre la coronilla de su cabeza, así como haber visitado y ejecutado, prácticas espirituales en muchos templos y monasterios. Al colocar las manos, al inicio de una postración, en el gesto de la plegaria sobre la coronilla de nuestras cabezas, expresamos nuestro deseo de adquirir en el futuro, tan extraordinario signo.

24. La lengua de un Buda es extremadamente larga, de tal forma que con ella puede tocar su pecho, coronilla y orejas. Esto es resultado de haberse siempre dirigido a todos sus interlocutores de forma bondadosa y con palabras de aliento, así como de haberles tratado con la gentileza de un animal que lame y limpia a sus cachorros.

25. Su voz es melodiosa como la de un antiguo ruiseñor. Fluye sin esfuerzo alguno y libera de sus temores a todo el que la escuchan. La causa de la manifestación de este prodigioso signo, es haberle comunicado las medidas preventivas a todos los seres en sus propias lenguas. Esta es la razón por la que dentro de la tradición budista, se nos insta a aprender múltiples idiomas, para así poder explicar las enseñanzas del Buda a todos los seres de tal forma que las puedan genuinamente entender.

26. Las mejillas de un Buda son redondas, como los de un león, producto de haberse desecho completamente de toda habla sin sentido y lenguaje divisorio. Es así que debemos de tratar de comunicar tan solo lo que es propio y adecuado para el momento y evitar hacer comentarios tontos con la motivación de aparecer astutos.

27. Los dientes frontales de un Buda son más blancos y brillantes que el resto de su dentadura, como resultado de haberle dedicado halagos y expresado respeto a los seres despiertos y los individuos avanzados en su práctica espiritual.

28. Sus dientes son todos del mismo largo, como producto de haberse liberado de las cinco formas inadecuadas de ganarse la vida y de siempre haberse dedicado a actividades honestas y rectas.

29. Sus dientes se encuentran en perfecta alineación, sin vados o distancia entre uno y otro, esto es el resultado de haber hablado siempre con la verdad y nunca haber engañado a otros.

30. Un Buda posee 40 dientes, proporcionalmente divididos entre la mandíbula superior e inferior. La causa es el haberse liberado de todo lenguaje divisorio así como de haber trabajado por la unión y beneficio de todos los seres.

31. La porción blanca y negra de los ojos de un Buda es clara y nítida, ausente de decoloraciones rojas o amarillas. Esto es el resultado de haber visto a los demás con ojos de compasión y simpatía, así como de haber trabajado sin descanso, en beneficio de todos los seres.

32. Las pestañas de un Buda son largas y rizadas, como las de un toro. Esto es signo de haber visto a los demás sin apego, preferencias, hostilidad, e ignorancia estrecha, así como de haber trabajado para distinguir entre lo que es correcto e incorrecto.

Nadie ha sido desde el principio un ser plenamente evolucionado o perfecto. Inclusive Shakyamuni comenzó su carrera espiritual como un ser ordinario, lleno de confusión e ignorancia. Poseía una limitada conciencia y cuerpo. No obstante, con entusiasmo positivo a lo largo de tres grandes eones, el Bodhisattva trabajó arduamente para actualizar la red de potenciales positivos. De esta manera, liberó a su mente de todos sus obscurecimientos y evolucionó al punto de lograr la omnisciencia, estado acompañado de la actualización de la red de cualidades físicas anteriormente mencionadas. De hacernos concientes de las causas y cualidades que estos signos reflejan, lograremos entender que aquellos que las han actualizado son totalmente confiables y que de construir estas causas, también nosotros obtendremos sus resultados.

Nuestra situación actual no es imposible, de orientarnos en la dirección positiva y segura hacia la que estas cualidades apuntan y de realmente esforzarnos en el camino, podremos ciertamente liberarnos de todas nuestras limitaciones y temores.


Fuente: Casa Tíbet México  


sábado, 8 de febrero de 2014

El Libro Tibetano de los Muertos- History Channel

El Canal History Channel ha realizado un documental sobre el Bardo Todhol escrito por Padmasambhava.
Es muy interesante el estudio y la visión de esta joya del budismo, visto desde la cultura occidental.


viernes, 24 de enero de 2014

La practica del Dzogchen en la vida cotidiana

Dilgo Khyentse Rinpoche


La práctica cotidiana del dzogchen consiste en cultivar simplemente una plena aceptación carente de preocupación y una apertura sin límite ante todas las circunstancias. Debemos comprender que la apertura es el campo de juego de las emociones y relacionarnos con nuestro prójimo sin artificialidad, manipulación ni estrategias.
Tenemos que experimentarlo todo completamente, sin tratar de escondernos dentro de nosotros mismos como la marmota que se oculta en su madriguera. Esta práctica libera una energía tremenda que, por lo general, se ve constreñida porque intentamos mantener puntos de referencia fijos. Los puntos de referencia son el proceso que utilizamos para alejarnos de la experiencia directa de la vida cotidiana.
Al principio, el intento de permanecer presentes en el momento puede provocar cierto temor. Pero, si damos la bienvenida a la sensación de temor con plena apertura, atravesaremos ese obstáculo creado por nuestras pautas emocionales habituales.
Cuando llevamos a cabo la práctica de descubrimiento del espacio, debemos experimentar un sentimiento de plena apertura hacia todo el universo. Tenemos que abrirnos con absoluta simplicidad y desnudez mental. Ésta es la poderosa aunque ordinaria práctica de dejar caer nuestra máscara de autoprotección.
En la meditación, no tenemos que establecer división alguna entre la percepción y el campo de percepción. No debemos parecernos al gato que acecha a un ratón. Debemos comprender que el objetivo de la meditación no es sumergirnos “profundamente” en nuestro interior ni retirarnos del mundo. La práctica es libre, carente de conceptos, sin introspección ni concentración.
El vasto espacio sin origen de la luminosa sabiduría espontánea es la base del ser y el principio y el final de la confusión. La presencia de la sabiduría en el estado primordial carece de predilección por la iluminación o la no-iluminación. La base del ser —también conocida como la mente pura original— es la fuente de la que emergen todos los fenómenos. También recibe el nombre de la Gran Madre, ya que es la matriz potencial donde todas las cosas aparecen y se disuelven en su perfección natural y espontaneidad absoluta.
Todos los fenómenos son completamente claros y lúcidos. El universo es apertura sin obstrucción. Todas las cosas están interpenetradas.
Para ver todas las cosas en su desnudez, con claridad y sin oscurecimientos, no hay nada que alcanzar o realizar. La naturaleza de los fenómenos aparece naturalmente y se halla espontáneamente presente en la conciencia que trasciende el tiempo. Todo es naturalmente perfecto tal como es. Todos los fenómenos emergen, de manera única, como parte de una pauta en continua transformación. Esa pauta vibra plena de sentido y significado a cada instante, pero no podemos apegarnos a su significado más allá del momento en que se presenta.
Ésta es la danza de los cinco elementos donde la materia es un símbolo de la energía, la energía un símbolo de la vacuidad y nosotros mismos un símbolo de nuestra propia iluminación. Sin necesidad de esfuerzo ni de práctica en absoluto, la liberación o la iluminación está ya con nosotros.
La práctica del dzogchen es la misma vida cotidiana. Puesto que no existe un estado inferior, no hay necesidad alguna de comportarse de un modo especial o ni de alcanzar nada por encima o más allá de lo que ya somos realmente. No debemos cultivar ningún sentimiento de esfuerzo por lograr alguna “meta extraordinaria” o un estado “superior”.
Esforzarse por alcanzar ese estado es una neurosis que sólo nos condiciona más y obstruye el libre flujo de la mente. También debemos evitar pensar en nosotros mismos como personas carentes de valor, puesto que nuestra verdadera naturaleza es naturalmente libre y no condicionada. Estamos intrínsecamente iluminados y, en consecuencia, no carecemos de nada.
Cuando abordamos la práctica de la meditación, tenemos que hacerlo de manera tan natural como comer, respirar o defecar. No tenemos que convertirla en un acontecimiento especial o formal, lleno de seriedad y solemnidad. Debemos comprender que la meditación está más allá del esfuerzo, la práctica, los objetivos, las metas y la dualidad entre liberación y no-liberación. Nuestra meditación siempre es perfecta. No hay necesidad alguna de corregir nada. Puesto que todo lo que surge es el juego de mente, no existe la meditación incorrecta, ni necesidad alguna de juzgar los pensamientos como buenos o malos respectivamente.
Por lo tanto, debemos sentarnos simplemente, permaneciendo sencillamente en nuestro propio lugar y en nuestra propia condición tal cual es, sin pensar que estamos “meditando”. Nuestra práctica debe carecer de esfuerzo, de tensión, de cualquier intento de control o manipulación para intentar que sea más “apacible”.
Si descubrimos que estamos alterándonos del modo antes descrito, sencillamente dejamos de meditar y descansamos y nos relajamos un rato. Luego, reanudamos nuestra meditación. Si tenemos “experiencias interesantes” durante la meditación o después de ella, debemos evitar convertirlas en algo especial. Perder el tiempo pensando en esa clase de experiencias es una mera distracción y un modo infalible de perder la naturalidad. Esas experiencias sólo son signos de la práctica y deben ser consideradas como eventos pasajeros. No debemos intentar repetirlas porque eso sólo sirve para distorsionar la espontaneidad natural de la mente.
Todos los fenómenos son atemporales y completamente nuevos o frescos, absolutamente únicos y completamente libres de los conceptos de pasado, presente y futuro.
El continuo flujo de nuevos descubrimientos, revelaciones e inspiraciones que emerge a cada momento es la manifestación de nuestra propia claridad. Debemos aprender a ver nuestra vida cotidiana como un mandala o como el ornamento luminoso de las experiencias que irradian espontáneamente de la naturaleza vacía de nuestro ser. Los elementos que forman nuestro mandala son los objetos cotidianos de nuestra experiencia moviéndose en la danza o el juego del universo. Gracias a ese simbolismo, el maestro interior revela el significado profundo y último del ser. Por lo tanto, debemos ser naturales y espontáneos, aceptándolo todo y aprendiendo de todo. Eso nos permitirá percibir el lado irónico y divertido de muchos acontecimientos que, por lo general, nos irritan.
La meditación nos permite ver a través de la ilusión del pasado, el presente y el futuro, con lo que nuestra experiencia deviene la continuidad del ahora. El pasado sólo es un recuerdo poco fiable sostenido en el presente. El futuro sólo es la proyección de nuestras concepciones presentes. El presente mismo se desvanece tan pronto como tratamos de asirlo. Entonces, ¿por qué molestarnos en tratar de dar consistencia a la ilusión?
Tenemos que liberarnos de nuestros recuerdos y de todos los prejuicios acerca de qué es la meditación. Cada instante de meditación es completamente único y pleno de potencialidad. En ese momento, no podemos juzgar nuestra meditación en términos de experiencia pasada ni de secas teorías o retóricas vacías.
La mera inmersión en la meditación en el momento presente, con todo nuestro ser, libres de dudas, aburrimiento y excitación, es la iluminación.



martes, 7 de enero de 2014

La Tierra Pura de las Dakinis

Lama Gueshe Kelsang Gyatso
 ¿Qué son la Tierra Pura externa y la Tierra Pura interna de las Dakinis?





La Tierra Pura externa está más allá del mundo de la experiencia ordinaria. Es la tierra pura de Buda Vajrayoguini y de Buda Heruka. Una tierra pura es un mundo donde no existe la verdad de los sufrimientos. No existe ningún lugar dentro del samsara donde no haya sufrimientos verdaderos, porque todo entorno en el samsara actúa como condición para experimentar infortunios. Los seres ordinarios nacen en el samsara sin elección y han de padecer miserias e insatisfacción de manera continua. No obstante, si purificamos nuestra mente, podemos purificar también nuestra experiencia del mundo y alcanzar una tierra pura libre del sufrimiento.

Hay diferentes clases de tierras puras asociadas con diferentes Budas. La Tierra Pura de las Dakinis es parecida a la de Tushita y la de Sukhavati, pero la tierra pura de Heruka y Vajrayoguini es la única en la que los seres pueden recibir enseñanzas sobre el tantra del yoga supremo y ponerlas en práctica.

Cuando, gracias a la guía de Vajrayoguini, los meditadores, aunque sean enfermizos y de edad muy avanzada, alcancen la tierra pura de Vajrayoguini, no experimentarán nunca más los sufrimientos de la vejez ni de las enfermedades. Todos los signos de su vejez desaparecerán, se transformarán en jóvenes de dieciséis años de gran belleza y vitalidad, y disfrutarán de una longevidad ilimitada. Todos los disfrutes que deseen aparecerán de forma espontánea. No volverán a renacer en el samsara, a menos que decidan hacerlo motivados por la compasión. Aquellos que alcancen esta tierra pura recibirán enseñanzas del tantra del yoga supremo directamente de Heruka, por lo que alcanzarán la iluminación en poco tiempo.

La Tierra Pura externa de las Dakinis puede entenderse también en relación con la experiencia personal del practicante. Desde este punto de vista, la Tierra Pura externa de las Dakinis se logra al completar las prácticas de la etapa de generación de Vajrayoguini. Durante nuestro adiestramiento en la meditación de la etapa de generación imaginamos nuestro cuerpo como el cuerpo puro de Buda Vajrayoguini, nuestro entorno como el mandala de esta Deidad, y el mundo como la Tierra Pura de las Dakinis. Si nos adiestramos en la práctica de la etapa de generación de manera continua, las apariencias o percepciones ordinarias e impuras de nuestra mente irán disminuyendo progresivamente hasta que, finalmente, cesarán por completo. Una vez que alcancemos una realización estable de la etapa de generación, percibiremos sólo apariencias puras y nuestro mundo se transformará en la Tierra Pura de las Dakinis. El gran Maestro Tempa Rabgye dijo que la Tierra Pura de las Dakinis no es un lugar alejado, ni hace falta que desaparezcamos de este mundo para alcanzarla.

Sólo los practicantes realizados perciben apariencias puras. Por lo general, según el sutra y el tantra, el mundo que percibimos es impuro, imperfecto e insatisfactorio porque nuestra mente es impura y está contaminada por las perturbaciones mentales y sus impresiones. En el texto Ornamento para la realización clara, el Venerable Maitreya dice que cuando las mentes de los seres sintientes se purifiquen por completo, sus entornos se convertirán en una tierra pura de Buda.

Una tierra pura sólo puede alcanzarse purificando la mente. Incluso cuando hayamos alcanzado la Tierra Pura externa de las Dakinis como resultado de haber logrado una firme realización de la etapa de generación, los demás todavía nos verán como seres ordinarios e impuros. Los seres ordinarios no son capaces de reconocer que otra persona está en una tierra pura, porque no pueden percibir la tierra pura de esta persona ni compartir sus experiencias. En cierta ocasión, alguien le preguntó a Milarepa cómo era la tierra pura en la que había alcanzado la iluminación, y éste contestó señalando a su cueva. El que le hizo la pregunta sólo podía ver una cueva fría y vacía, pero para Milarepa era una tierra pura.

Debido a que las mentes de los seres ordinarios son impuras, lo perciben todo como si fuera ordinario. Puesto que somos seres corrientes y tenemos apariencias ordinarias, somos incapaces de experimentar ni un solo objeto como si fuera completamente puro y perfecto. Incluso nos parece que las emanaciones de Buda tienen faltas. Todo lo que percibimos es impuro, potencialmente perjudicial y su naturaleza es sufrimiento. Debido a que tenemos apariencias ordinarias, nos vemos a nosotros mismos y a los demás con imperfecciones, y sometidos a condiciones tales como las enfermedades y la vejez.

Según las enseñanzas del sutra, la raíz del samsara es el aferramiento propio y las perturbaciones mentales que surgen a partir de él. No obstante, desde el punto de vista de las enseñanzas del mantra secreto, la raíz del samsara son las apariencias y concepciones ordinarias. El aferramiento propio reconocido por los practicantes del sutra es sólo una concepción burda y ordinaria.

En este contexto, todo ser sintiente que no sea un Buda, y todo entorno, disfrute o cuerpo que no sea el de un Buda, es ordinario. Las percepciones de estos objetos como ordinarios son las apariencias ordinarias, y las mentes que conciben los objetos de esta forma son las concepciones ordinarias. Según las enseñanzas del mantra secreto, las apariencias ordinarias constituyen las obstrucciones a la omnisciencia, y las concepciones ordinarias, las obstrucciones a la liberación. Tanto las apariencias ordinarias como las concepciones ordinarias tienen muchos grados de sutileza.

Uno de los propósitos principales de las meditaciones de la etapa de generación es superar las apariencias y concepciones ordinarias. Podemos superar las apariencias ordinarias generando una apariencia clara de ser Vajrayoguini, y las concepciones ordinarias desarrollando el orgullo divino de ser Vajrayoguini.

Debido a nuestras apariencias y concepciones ordinarias, experimentamos el ciclo interminable de muertes, estados intermedios y renacimientos ordinarios. Hemos de romper este ciclo sin fin llamado «samsara». Mediante la práctica de las etapas de generación y de consumación podemos purificar los tres estados ordinarios de la muerte, el estado intermedio y el renacimiento, y conseguir de este modo los tres cuerpos de un Buda.



viernes, 8 de noviembre de 2013

El vajra en la mano de Padma Sambhava

¿ Por que Padma Sambhaba porta en su mano derecha un vajra ?


                                                
                                            


El vajra sus representaciones y simbolismos.

El vajra (o dorje en tibetano) se asocia al budismo tántrico, es el implemento que el lama o el maestro budista generalmente sostiene en su mano derecha. Representa autoridad espiritual y es denominado "cetro diamantino". El vajra simboliza el punto central y sugiere centralidad, constituye el eje, la estabilidad y la imperturbabilidad, también esta asociado a el Buda Akshobya el Buda azul cuyo nombre significa "inquebrantable" o "imperturbable".

Antecedentes del Vajra

Aunque el Vajra se vincula particularmente al budismo tántrico, algunos antecedentes y referencias pre-budistas nos proporcionan una idea de las tempranas asociaciones que llegó a asimilar el símbolo del vajra tántrico.

Relámpago de Indra

En primer lugar significa relámpago o rayo, en particular el relámpago de Indra; de acuerdo con la mitología hindú, él es el rey de los dioses. Indra o Shakra, como a veces se le llama, es una antigua divinidad hindú. El es descrito y elogiado como el dios de la tormenta. En particular es el dios de las nubes oscuras de tormenta que traen consigo las lluvias de temporada, de las que depende la agricultura india. En el arte se representa a Indra como una figura robusta y poderosa, montado en un enorme elefante y sosteniendo con su mano derecha el relámpago o rayo, el vajra. La mitología hindú dice que el relámpago es lo más poderoso que pueda existir: no hay nada que pueda vencerlo o resistirlo -ni un arma ni una armadura ni nada-. El vajra es absolutamente irresistible. Indra utiliza esta irresistible arma para aniquilar a sus enemigos, los demonios de la sed y la sequía. Por lo tanto el término vajra significa, en primer lugar, relámpago, en particular el relámpago de Indra.

Asiento diamantino

Luego tenemos el termino vajrasana que significa "asiento diamantino" que en ocasiones se traduce como "trono diamantino". Para poder entender lo que es el vajrasana tenemos que recordar que el Buda alcanzó la Iluminación a los treinta y cinco años en un lugar llamado Bodh-Gaya, en el estado de Bihar en India. De acuerdo con la tradición, el Buda despertó a la Realidad mientras se encontraba sentado al lado de un árbol. El punto donde se sentó al lado de este árbol ha sido conocido, desde este entonces como el "trono diamantino" o vajrasana. La tradición nos cuenta que se llama así debido a que se considera que todos los Budas anteriores, en los previos ciclos mundanos, han alcanzado la Iluminación sentados en ese punto axial.

¿Qué es el Vajra?

La palabra vajra posee un doble significado en sánscrito. En primer lugar significa relámpago o rayo, y en segundo lugar significa diamante. La mitología hindú dice que el relámpago es lo más poderoso que pueda existir y el diamante es la piedra preciosa más dura: corta todo pero nada puede cortarla, también es absolutamente puro e incorruptible y no se oxida como el hierro; además nada puede mancharlo y permanece puro aún debajo de millones de capas de polvo.

Descripción del vajra

En la iconografía budista, ya sea en dos o tres dimensiones, el vajra, a pesar de referirse a un relámpago o a un diamante, siempre aparece como una especie de rayo estilizado y nunca como un diamante.
En medio está formado por una esfera, saliendo de cada lado de ésta una flor de loto, algunas veces de cuatro pétalos y otras de ocho. De cada uno de los lotos se desprenden cinco rayos, de algunos vajras se desprenden nueve. Uno de los rayos forma el eje central, de tal manera que hay una biela que atraviesa todo el vajra. Los otros cuatro rayos se despliegan en las cuatro direcciones cardinales, después se curvan para unirse al rayo central nuevamente, en el que todos convergen. La parte de cada rayo más cercana al loto tiene forma de hoja, aunque, de hecho, no lo sea. Realmente se trata de la cabeza de una extraña bestia. En algunos vajras podemos distinguir esto de una manera clara, mientras que en otros se ha estilizado tanto a la bestia que no es posible reconocerla.
De esta forma observamos que el vajra consiste en cuatro elementos específicos: una esfera central, dos flores de loto -de cuatro u ocho pétalos-, dos conjuntos de cinco radios y la cabeza de una extraña bestia en los ocho rayos

Simbolismo de los elementos del Vajra




El centro

La esfera central representa la plenitud, la totalidad y la perfección. Por lo tanto, simboliza la Realidad. En el budismo mahayana la palabra que más se usa para denotar la Realidad es Shunyata que, de manera literal, quiere decir ''Vacuidad'' o "Vacío". Sin embargo Shunyata, no significa vacío en el sentido de la "vacuidad" o de la "nada": se refiere al vacío en el sentido de que no hay nada que pueda identificarse con "esto" o "eso" por medio de la mente racional, no hay nada que pueda describirse como "ser" o "no ser", "existencia" o "inexistencia": la Realidad se encuentra más allá del pensamiento y del discurso.

Los lotos


Enseguida pasamos a analizar las flores de loto de cuatro u ocho pétalos. En un vajra encontramos una de éstas desprendiéndose de cada lado de la esfera central. Para entender lo que significan los lotos necesitamos observar la esfera central, la cual no sólo cuenta con un significado geométrico, sino que además representa algo tambien organico un huevo o una semilla. Esta porción central del vajra simboliza la Realidad como fuente (huevo, semilla) última de toda la existencia. El loto en general denota el nacimiento, el desarrollo, el crecimiento -especialmente crecimiento armonioso-. Por lo tanto, los dos lotos, que crecen en los dos lados opuestos de la esfera central, representan el surgimiento de la dualidad básica de la existencia, que surge de la Realidad indiferenciada; representan la división inicial y primordial de la Realidad en dos grandes polos, en dos grandes mitades, en dos grandes mundos.





lunes, 28 de octubre de 2013

Oración a Gurú Rimpoché para eliminar los obstáculos en el camino




Precioso Gurú, encarnación de todos los Budas de los tres tiempos; 
gran gozo, señor de todos los logros, 
energía colérica, que disipas todos los obstáculos y subyugas a los demonios; 
te ruego que concedas tus bendiciones. 
Por favor elimina los obstáculos externos, internos y secretos, y concede tus bendiciones 
para que los deseos se logren espontáneamente. 


Du sum sangye guru rimpoche 
Ngo drup kun dak de wa chhen poi zhap 
Bar chhad kun sel dud dul drak po tsal 
Sol wa deb so yin gyiy lap tu sol 
Chhyi nang sang wai bar chhad zhi wa dang 
Sam pa lhun gyi drup par yin gyi lob 


Cuando debido a los obstáculos de los elementos tierra, agua, fuego y viento, 
este a cuerpo ilusorio, el cual es prestado, se encuentre con el momento de la muerte, 
si se suplica sin ninguna duda ni vacilación a Padmasambhava y a la Diosa de los 
elementos, 
es seguro que los cuatro elementos se pacificarán de manera natural. 
Solicito, a Orgyen, aquel nacido del loto (Orgyen Pedma Chung Ne), 
que por favor me bendiga para que los deseos se cumplan naturalmente. 


OM AH HUM VAJRA GURU PÄDMA SIDDHI HUM (Recítalo muchas veces) 




Colofón: 
Traductor desconocido. El Segundo verso lo agregó Kendall Magnussen en febrero de 2005, Servicios Educativos de la FPMT siguiendo el consejo de Lama Zopa Rimpoché. La fonética tibetana todavía no está 
disponible. Traducción al español en O.Sel.Ling centro de retiros por Ven. Lobsang Tonden, revisión de Ven. Nerea Basurto, noviembre de 2005.